Fotos, arte, poesía y diarios

viernes, 20 de noviembre de 2009

Poema de Karen Plata

Ayer no podía dormir y saqué el último número de Oráculo Revista de Poesía. Lo abrí por azar en las páginas 76 y 77.
Cuando escucho decir a alguien: "Es que no entiendo la poesía". Me gusta decirle algo así como: "Sólo visualiza las imágenes que propone el poema. Asómate con deleite a esos mundos alternos, disfrútalos y escucha la sonoridad de las palabras. Si es posible, saborea el poema en voz alta."
"asoma la cabeza para ver la nieve
se asoma
un puñado de pájaros cubiertos de sal
se sienta entre las ramas un vestidito azul
se sienta un par de piernas oliendo a sal
un corazón de tiza blanca
se asoma
nieve en la boca
un camino de hormigas hasta la casa
dos ramas de piernas de niña
tres moscas recogiendo la sal
un vestido teñido de azul
una sombra varita de nardo
la dimensión de la niña que no alcanza el lazo
la muñeca de niña que no habla
la abuela carga a su hija
la abuela descuelga
un par de pies a punto de tocar el cielo
un par de pies queriendo alcanzar y no
árbol viejo que mece
una niña que sigue bailando
tela azul enredada en su cuello"
La autora de esta poema se llama Karen Plata y nació en la Ciudad de México en 1986. En 2007 publicó Mamá es una nave y obtuvo la beca Jóvenes creadores del FONCA para el periodo 2008-2009.

jueves, 19 de noviembre de 2009



Estas imagenes me regaló la vida


Ayer tomé unas fotos de plantas que observo cada día y que me regalan momentos gratos.
Aquí tienen unas bugambilias, que son mucho más bellas en persona.
También, he venido disfrutando unas rosas que están en un pequeño jardín y que son de la mámá del niño con el que yo bailé, vestida de holandesa, cuando iba en el kinder, jajajaja. He aquí la foto. Tiene unas nueve rosas y botones, por lo que todavía tengo felicidad para rato. Aunque en la foto no se ve completa la planta, porque me tapaban los barrotes.



Las dos fotos siguientes son de un árbol de caucho, que está en "Quinto Patio", un jardín que cruzo para ir a checar mi asistencia cuando doy mis clases.














Todas estas últimas fotos son de "Quinto Patio". Sólo que la de las toronjas no la tomé ayer, sino hace algunos meses. Cada año disfruto ver estas toronjas desde que son verdes; después se van poniendo amarillas, después estan maduras y luego alguien las corta.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Cuentos de terror

Recibí una invitación a leer el libro Cuando algo más murió por parte de mi buen amigo Ignacio Loranca. Es un trabajo de Fi Estudios que pueden bajar gratuitamente de la página http://www.fiestudios.net/zombi.html

La introducción a este trabajó la firmó Nacho, mejor conocido como Nachomán, el 31 de octubre de 2009, fecha muy ad hoc con el tema de estos cuentos, que según explica la portada es una antología de relatos protagonizados por zombies. Pero el libro es mucho más que eso.

Leí con extremo deleite un cuento que se desarrolla en la Cineteca Nacional. El relato se llama "Sobre la noche" y es de Ángel Zuare. Otro cuento que me gustó es "Mientras todos duermen", es pequeño, con cierto sentido del humor y de lenguaje florido; pero, en mi caso, me atrapó. El autor es Nash Gaarder.

Después comencé a leer "Viva México Ca... Zombies" de Pedro Banda. Es divertido, pero el editor recomienda no leerlo si son demasiado sensibles. Yo opino que intenten.

Los autores son escritores con oficio y muchos de ellos con obra publicada. Las ilustraciones están padrísimas. Échenle un ojo. Y felicidades al equipo de Fi Estudios, quienes por cierto tienen un blog y es http://fiestudios.wordpress.com/
Por cierto otros de los autores de estos cuentos son Erick Tejeda, Fernando Bonilla, Carlos W. Trejo, Víctor Ángel Vázquez, Vicente Cabrera, Juan Javier Gómez Sánchez y, claro, Ignacio Loranca.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Cajitas






A lo largo de mi vida, me han regalado cajitas de diferentes materiales. Me gusta guardar objetos especiales en cada una de ellas.




Me gustaría hablar de algunas de estas cajas, contar cómo llegaron a mí y cuáles son las curiosidades que están dentro de ellas.
La cajita que está en la foto de la derecha me la regaló H., un amigo gringo y está hecha de varitas de pino y huele muy rico como a Navidad, jajaja. En ésta guardo un collar de conchas azules padrísimo que me regaló una amiga. Mi amigo ama las antigüedades y la historia de México.
Recuerdo que un día fuimos a curiosear a tiendas de antigüedades. Experimenté muchas emociones al estar rodeada de objetos que se hicieron a principios del siglo pasado o incluso en siglos anteriores. Como si esos artistas y artesanos pudieran transmitirme las sensaciones que vivieron al crear su arte. También imaginaba a las personas a las que pertenecieron estos objetos, como que algo de ellos también estaba ahí.
En una de estas tiendas conocí a una muchacha que me explicaba con gran pasión sobre las características de las antigüedades que vendía. Entonces me interesé más en indagar de dónde provenía toda esa emoción que ponía en sus palabras.
Me dijo que se llamaba Eréndira; que había estudiado restauración y también arte. También me contó que su papá compraba y vendía antigüedades, que ella había crecido rodeada de este tipo de objetos, que de niña para comer o hacer la tarea tenía que quitar a un santo o a una escultura de la mesa para tener el espacio necesario.
Me acuerdo que me mostró una pintura del siglo XVIII. Era de una niña con unos ojos muy bellos, la cual está retratada a un lado de lo que hoy se conoce como "Sanborns de los azulejos" en el Centro Histórico de la Ciudad de México. La pintura no estaba firmada, pero la niña tenía una expresión maravillosa en los ojos.
Ese día observé muebles, mesas, cuadros, armaduras, juguetes, muñecas y objetos de uso cotidiano muy antiguos y me sentí muy feliz.
No tengo fotos para ilustrar este tema de las antigüedades. lo que sí puedo mostrarles es el collar que guardo en mi caja de varas de pino.

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martes, 27 de octubre de 2009

Jardín Botánico de la UNAM




Éstas son algunas de las plantas que observé...

























Después iba por este camino caminando feliz, me sentía como caperucita roja en el bosque, jajajaja.


Vi a unos ancianos caminar por aquí con unas andaderas con ruedas, me llamó mucho la atención y me dio gusto por ellos y también por las personas que los habían llevado a pasear a un lugar tan bello.


Esto era lo que veía a mis costados, al seguir este camino.


























Antes había retratado una mariposa, pero o ella no era muy fotogénica o la fotógrafa no era muy buena. Pero luego bajo un gran pino vi esta placa y era la misma mariposa. Entonces aquí la tienen.
En el Jardín Botánico de la UNAM, también hay una tienda llamada Tigridia. Ahí venden artesanías y diferentes objetos que me parecieron muy buena opción para regalos originales. Hay camisetas, joyería en plata, cajitas de madera, juguetes y hasta plantas insectívoras.

Por cierto, por esta celebración por los 50 años de Jardín botánico de la UNAM, el próximo sábado 31 de octubre, habrá una presentación llamada "El arte del canto". Es un concierto comentado con soprano, mezzosoprano, tenor, pianista. Ojalá puedan asistir.

Debo confesar que mi estado de ánimo hoy está como el clima en la Ciudad de México: nublado y lluvioso.


domingo, 25 de octubre de 2009

Música de las grandes bandas

La "Big Band del Istituto de Estudios Superiores de Música del SUTM" se presentó como parte del festejo de los 50 años del Jardín Botánico de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), el sábado 24 de octubre de 2009.



El director de esta gran banda en el Maestro Elías Ochoa Macías, quien además toca el trombón. Cinco saxofones, cuatro trompetas, cuatro trombones y una guitarra, piano, bajo, baterías y percusiones a cargo de músicos como Antonio Eliseo Soto, Román Soto Rojas, Gabriela Campos Zaballa, Rubén Rodríguez Camacho, Víctor Manuel Cruz Jiménez, José Luis de la Rosa Ullúa y muchos otros nos deleitaron con música de aquellos tiempos, primera mitad del siglo XX.

Pero el programa fue variado tocaron el tema de la pantera rosa "Pink Panther", música de Glenn Miller. Yo me movía al compás de la música, mucha gente hacía lo mismo. Con algunas canciones me trasportaba en el tiempo; me imaginaba bailando, y pensé que me hubiera gustado enamorarme con esa música.

Una jovencita llamada Margarita Velázquez Nocedal, cantó estupendamente dos temas.

El maestro Elías Ochoa dirigió un popurrí de música de Cri Cri (Gabilondo Soler). Éste último compuso la letra y música de sus canciones y ha deleitado a millones de niños mexicanos desde hace 60 años o más. Grabé una parte del "Ratón vaquero"·y es cuando todos nos ponemos a aplaudir felices, pero también tocaron parte de las canciones de "La patita" y "Los tres cochinitos".







En estas fotos los músicos se están preparando para el concierto.


Aquí les van los videos: La pantera rosa; "El raton vaquero" (La música de Cri Cri para niños); y una muy buena, me parece de Glenn Miller. Les van a gustar, estoy segura.







viernes, 23 de octubre de 2009

La montaña y yo




Arigato zaishö es una forma de saludar a la montaña y decirle: "gracias por dejarme subir sobre tu cuerpo". Esto lo dice Clarissa Pinkola en su libro Mujeres que corren con lobos.


Clarissa ha recopilado cuentos de todas las culturas y tiempos. En su libro pone alguna versión de estos cuentos y luego hace unos minuciosos y extensos análisis junguianos. Y como yo amo a Jung y amo las historias, Mujeres que corren con lobos es uno de los libros que más he disfrutado. Pero es de esos libros que los amas o los rechazas completamente, como Cien años de soledad. Yo no he conocido a nadie que lo haya dejado indiferente este libro o lo amas o lo detestas.


Mujeres que corren con lobos es un libro también para despertar la psique dormida y crear, crecer y vibrar ante el ser, la vida y ante lo que amamos.


Fui a la montaña hace poco con mi mejor amiga, Manuel y varios perros. Anduvimos en el bosque como tres horas, en un paraje del Estado de México.



"Como reza el antiguo dicho:"


Antes del zen, las montañas eran montañas

y los árboles eran árboles.


Durante el zen, las montañas eran tronos de los espíritus

y los árboles eran las voces de la sabiduría.


Después del zen, las montañas fueron montañas

y los árboles fueron árboles



Lo anterior lo tomé del comentario que hace Clarissa Pinkola del cuento japonés llamado "El oso de la luna creciente". Este lo cuenta en tres páginas, pero lo comenta en once subcapítulos.
Este cuento es de una mujer cuyo marido regresó de la guerra de muy mal humor y se negaba a entrar a la casa, pues prefería dormir entre las piedras y estar en el bosque día y noche. Su esposa le hizo deliciosos guisos y los puso en platos muy bellos, éste se los arrojó en la cabeza, jajaja. Entonces la mujer fue a ver a una curandera, quien le dijo:
–Sí te puedo ayudar, pero se me acabaron los pelos del oso de la luna creciente. Entonces tendrás que subir la montaña, encontrar al oso negro y quitarle un sólo pelo del creciente lunar que tiene en la garganta.
"Algunas mujeres lo hubieran considerado una empresa imposible. Pero ella no, pues era una mujer enamorada" (Clarissa Pinkola. Mujeres que corren con lobos. Punto de Lectura, Madrid, 2003, pág. 561)
Y pues la mujer se fue a la montaña...